martes, 6 de agosto de 2013

CAPITULO 79º :"ERA COMO TOCAR EL CIELO CON LAS MANOS"



Estábamos en la espaciosa habitación que compartíamos desde hace unos pocos meses. Justin me miraba mientras yo estaba paralizada frente al espejo; miraba mi vientre con detenimiento. En realidad mi abdomen estaba completamente plano. No habían indicios de mi embarazo de apenas dos semanas.

Hoy en día estaba haciendo un calor de los mil demonios, por lo cual decidí ponerme un pequeño top y un short corto. Amarre mi pelo en una desprolija coleta y me enjuague la cara una vez más. Me sentía pegajosa y no tenía ganas de moverme. El aíre acondicionado estaba ya funcionando, pero en realidad yo no sentía los efectos de la brisa artificial que inundaba nuestra habitación. 

Regrese la mirada hacía Justin, quien estaba recargado en el marco de la puerta blanca de madera. Me dedico una sonrisa dulce. Yo no pude evitar corresponderle.

—¿Aún tienes calor, linda?—cuestionó el.
—No sabes cuanto—dije mientras volteaba a verlo.
—¿Por qué no te das una ducha?—ofreció el.
—Sería la tercera ducha por esta noche; hay que cuidar el planeta—afirme sonriendo—, ¿no crees?
—Cierto—sonrió.
—Oye, por cierto...—hice una pequeña pausa—Te amo y lo sabes, ¿verdad?
—Si, lo sé—aseguró—. Pero puedes decirme cuantas veces quieras.
—Te amo—repetí.
—¡Awww, que tierna!—exclamo. 

Se acerco a mi de manera peligrosa, estaba extraño hoy. Retrocedí un poco ya que tenerlo tan cerca me confundía. Estaba siendo diferente, no sé bien porque, pero sin duda había un ligero cambio. No estaba acercándose de forma tierna y dulce a la cual yo estaba tan acostumbrada, no. Más bien se acerco demasiado rápido y con movimientos firmes.

Me tomo por la cintura y mordió su labio inferior de forma provocativa. Se acerco a mis labios y me robo un beso, el cual fue muy intenso, apasionado y bastante largo. Nuestras lenguas eran protagonistas de una batalla mortal. 

Me acerco aún más a su cuerpo. Pude sentir el tibio tacto de su mano debajo de mi delgada blusa mientras acariciaba mi espalda. 

—Justin, ¿qué haces?—cuestioné entre sus labios.
—Te deseo, mi amor—me respondió el. 
—Estas raro, Bieber—comente jadeando, por la falta de aire.
—Tú solo déjate llevar, cariño—me aconsejó.
—¿Hablas enserio?—al parecer estaba urgido. Y yo lo comprendía bastante bien; igual tenía la necesidad de hacer el amor con el.
—Muy enserio—sentenció. Solo para después apoderarse una vez mas de mi boca.

Y ahí fue cuando comenzó todo. Me beso una vez más y se deshizo de mi sujetador. Luego introdujo sus manos dentro de mi blusa, comenzó a masajear mis pechos mientras besaba mi cuello. Yo no pude resistir semejante tentación, por lo que comencé igualmente a depositar pequeños besos húmedos por su cuello. 

Me sobresalte cuando me alzo del piso y me deposito sobre el lavabo de mármol. Aún así no dejo de besarme mientras sus manos recorrían deseosas a mi espalda. Enrede mis piernas al rededor de su cuerpo y con mis uñas me aferre a sus hombros. Sentí su duro miembro contra mi cuerpo. Estaba excitado. Acaricie el torso de Justin hasta llegar a sus caderas. Cerca de su pelvis. 

—Estas siendo muy cruel, cariño—susurro Justin con voz ronca de tan excitado que estaba.

Acaricie la punta de su miembro, cubierta por la fina tela de su boxer. Escuche como Justin soltaba leves gemidos debido al roce de mi mano. En verdad nunca había hecho algo como eso, ya que me parecía inapropiado e indecente. Pero con el era diferente, ahora no lo veía como algo malo. 

—Y sigues haciéndolo—sonreí levemente.
—¿Qué cosa?—cuestione con voz inocente mientras mordía mi labio inferior.
—Eres peligrosa, mi vida—comentó mientras soltaba una breve carcajada.
—Eres deseable, Justin.

De nuevo me cargo una vez más, pero esta vez salimos por la puerta del baño sin despegar nuestros labios. Me recostó sobre la suave y cálida cama. Justin lleno mi cuerpo entero de besos. Hasta que en poco tiempo nuestras ropas ya estaban regadas por toda la habitación; estaba completamente desnuda frente a los ojos de Justin. Los cuales brillaban de excitación y deseo.

A pesar de ser un poco más "salvaje" esta vez, Justin siguió teniendo sumo cuidado en no dejar caer su peso sobre mi cuerpo. Cada una de las caricias que proporcionaba a mi anatomía eran tan delicadas como la primera vez.

—Te amo—susurro a mi oído.
—Y yo a ti—dije jadeando en busca de aire.
—Quiero oírte gritar mi nombre, cariño—me pidió el.

Y no me dejo decir nada más. Con un movimiento delicado se acomodo entre mis piernas. Al principio las envestidas eran suaves, pero al pasar de los minutos fueron aumentando de fuerza. En verdad no miento cuando digo que era como tocar el cielo con las manos. 

Cada roce del cuerpo de Justin contra el mio me hacia suspirar de placer. Cada uno de sus besos me nublaba la vista y me hacia perder la noción del tiempo.

—¡Oh, Justin!—grité.
—¿Qué ocurre, linda?—cuestiono con voz seductora.
—¡Sigue!
—Quiero escucharte una vez más...
—Jus...Justin...por favor...

Apreté las finas sabanas de satín entre mis manos. Mi espalda se arqueaba  y mis labios buscaban urgidos los de Justin. 

Juntos alcanzamos nuestro punto máximo. Dejamos soltar el aire a través de un un gemido lleno de satisfacción. Era una sensación nueva. Tan atractiva esta faceta de Justin, tan peligrosa y excitante.

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