sábado, 3 de agosto de 2013

CAPITULO 58º :"PENSE QUE VENDRÍAS CONMIGO"



—¿Vamos a pelear de nuevo?—pregunte molesta.
—Si eso quieres...
—No, no quiero pelear—le avise—. Así que deja tus celos, ¿esta bien?—le pedí por enésima vez.
—Solo si me dices que me amas—puso condición.
—Te amo más que a nadie en este mundo, Justin Bieber—dije las palabras más sinceras que pudiese pronunciar—. Nunca lo olvides—le pedí.
—Nunca lo are—aseguro con convicción.

En realidad, esas palabras "Te amo más que a nadie en este mundo", me eran confusas ahora y pronunciarlas se me hacia incomodo. Eran palabras fuertes, que podría ilusionar a cualquiera, pero después de ahí vendría la desilusión. La desilusión siempre ha formado parte de mi vida, por esa razón la he sabido manejar, bueno, mejor dicho...he sabido ocultarla bien. Aveces, tengo miedo, miedo de entregarme a una persona por completo, en todos los sentidos y que me deje, sin importarle nada, sin importarle lo que siento.

Ahora que lo pienso, mi mayor temor es dejar de sentir esto en mi pecho que siento por Justin, eso de verdad me da miedo. Ese sentimiento, es el más puro que hay en mi corazón, y si alguna vez deja de existir, entonces me quedaría en la nada. Justin Bieber, es la persona que me mantiene atada a la tierra, y sin el, seria mi fin. En realidad, ese es el punto, no quiero aferrarme a alguien de esta manera, odio esta forma enfermiza de querer estar junto a una persona, que se convierta en una droga y yo en una adicta dependiente.

Tengo miedo, ¿que pasaría conmigo si el un día deja de amarme?, ¿me derrumbaría?, ¿seguiría sin el? Estas son preguntas que todo el tiempo, desde que comencé a salir con el, están en mi cabeza. Nunca he podido ser lo suficientemente fuerte para encontrarles respuesta, pero debo hacerlo. Debo estar consciente de que si el un día decide dejarme...definitivamente, tendré que seguir, a lo mejor con una vida vacía y sola, pero se que abra alguien ahí, a mi lado, que no me dejara caer.

—¿En que piensas?—pregunto Justin.
—En cosas sin importancia—encogí los hombros.
—¿Estas enojada conmigo?—pregunto con su voz aterciopelada.
—No—sonreí—no lo estoy.

En un lapso de unos 5 minutos, llegamos a Chili's. Ahí Justin aparco en un lugar del estacionamiento y luego entramos, nos sentamos en una mesa algo apartada de los ventanales y pedimos nuestra orden. Ambos solo ordenamos café y waffles. El mozo se fue después de eso.

—¿Segura que no quieres nada más?—pregunto Justin. 
—No, no tengo hambre—asegure. 
—¿Qué tienes?—su voz era dulce, pero a la vez se oía preocupado.—¿Te sientes mal?
—Nada—respondí—. Me siento muy bien.

Fin de tu narración.

Narra Justin.

No se que le pasa a _________(tu nombre), toda la mañana ha estado así, ausente. En realidad me molesta  un poco la actitud que esta tomando, pues...hoy no le he hecho nada para estar molesta, al contrario, casi ni hemos hablado. Creo que ambos estamos incómodos con esta situación. Quisiera decir algo, para romper silencio, pero temo que lo que diga lo tome a mal.

El silencio era más que incomodo. Podía escuchar la conversación de dos personas, que estaban sentados en la mesa de la derecha. Estaban discutiendo sobre los días en que iban a ver a su hijo. De seguro estaban por divorciarse, o a lo mejor y ya lo habían hecho. En la mesa de la izquierda, dos chicas estaban hablando sobre nosotros, no se daban cuenta de que a la distancia que estábamos podía escucharlas.

—¿Los que esta al lado no son Justin Bieber y _________(tu nombre)?—pregunto la rubia de ojos celestes. La otra chica nos miro disimuladamente.
—¡OMG!, ¡son ellos!—la morena estaba emocionada.
—¡¿Qué hacemos?!—pregunto con desesperación la otra chica, pero seguía sin alzar la voz.
—Voltea y salúdalos—le ordeno la chica de ojos verdes.
—¿Estas loca?, ¿enserio?
—Nada pierdes—le recordó.
—No, no puedo.

La chica de ojos celestes volteó a verme. Yo automáticamente sonreí, ella sonrió avergonzada y luego regreso a ver a su amiga. Estaba muy emocionada.

—¡OMG!, ¡OMG!, ¡me sonrió!—le dijo emocionada y eufórica—¡Es tan sexy cuando sonríe de esa forma!—ante ese comentario sonreí por lo bajo.
—Ya, ve y pídele su teléfono —dijo con desesperación.
—¿Estas loca?, ¡no va a querer dármelo!—aseguro la rubia—. Además esa con su novia—le recordó.
—¿Y eso qué?, también se lo pides a ella.

El tono de teléfono de ________(tu nombre), nos sobresalto a ambos. Ella busco entre su bolsa, apretó el  botón de contestar.

#Vía telefónica#
—¿Hola?—contesto ________(tu nombre).
—Oh...hola Andrea—saludo a su mánager.
—Dime—pidió ante algo que le habían comentado del otro lado de la linea.
—¿En dos semanas?—pregunto incrédula.
—No, no hay problema—aseguró.
—Si, esta aquí conmigo—era obvio que le habían preguntado si estaba conmigo.
—Pues si, ya veré que hago—suspiró.
—Si, cuídate mucho—le pidió—. No vemos luego.
#Fin vía telefónica#

Ella guardo de nuevo su teléfono y regreso a mirarme, esta vez con cara de pocos amigos. Eso me dio mala espina. Me hizo creer que solo estaríamos juntos dos semanas y luego se ira a no se donde.

El mozo regreso con nuestras ordenes y las puso en la mesa. ________(tu nombre), tomo un tenedor a regañadientes y ensarto un trozo de waffle, pero no lo comió, solo lo observo sin hacer nada más.

—¿Te iras en dos semanas?—rompí el silenció.
—Si, solo necesito arreglar unas cuantas situaciones—suspiró.
—¿Yo estoy entre esas situaciones?—mi voz se oía triste.
—Tenia la esperanza de que vinieras conmigo—comentó.—¿vendrás?—intento sonar despreocupada.
—No puedo—respondí sin ánimos—. Tengo que terminar de grabar el nuevo CD—explique.
—Bueno, entonces eso quiere decir que me dejaras de nuevo—comentó, no se oía enojada, más bien, su voz sonó vacía.
—Iré en cuanto pueda—asegure. Solo seria cuestión de uno o dos meses. En realidad, ¿a quien engaño?, era mucho tiempo.
—No se, Justin—su voz apenas si fue un susurro.—No se que va a pasar con nosotros—¿qué quería decir con "no se que va a pasar con nosotros"?, ¿va a terminar conmigo?

Sus palabras destrozaron a mi corazón que apenas comenzaba a recuperarse. Ella no estaba segura de que nuestra relación pudiera durar a la distancia y eso me dolía.

—¿Vas a terminar conmigo?—mi voz se quebró al pronunciar esas palabras. Sentí como mis ojos se humedecían.
—...


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