lunes, 5 de agosto de 2013

CAPITULO 74º :"MI UNIVERSO NUNCA SERÁ EL MISMO"



Voltee sobre mis talones y lo mire a los ojos fijamente. Se acerco lentamente, para después fundir nuestros labios en un beso cargado de sentimiento y pasión. Hacia tiempo que no me besaba con tal desesperación. Nuestros labios estaban urgidos por sentirnos cerca, por amarnos.

Nos movió al compás de una danza lenta, hasta llegar al borde de la cama. Me deposito con sumo cuidado sobre esta. Me rodeo con sus brazos mientras buscaba desesperadamente mi boca. Comenzó a besarme lentamente, solo hasta cuando le di acceso a mi cavidad bucal, porque después nuestras bocas fueron protagonistas de una batalla mortal.


...Al día siguiente...


Un suave rose sobre mis labios me hizo despertar. Abrí mis ojos y me encontré a Justin proporcionando suaves y dulces besitos sobre mis labios. Al cruzarse con mi mirada sonrió ampliamente.

—Hola... futura señora Bieber—con el dorso de su mano acaricio mi mejilla.
—Hola Just—salude yo.
—Te preparé el desayuno—me aviso sonriente. Era tan perfecto, tan lindo y delicado conmigo.
—Gracias, lindo—sonreí ampliamente.

Me paré de la cama con pereza y me estiré un poco. En verdad me sentía cansada, no sé... últimamente mi sueño es excesivo. 

—Después de desayunar tenemos una cita con el doctor—me recordó el.
—Claro—acepté sin más, no podía negarme.

Justin me tomo de la mano y bajamos a desayunar sus delicioso hot cakes. En verdad el tenía dotes culinarios sobre naturales, cocinaba delicioso, además de que le daba su toque personal siempre. No sé. es difícil de explicar. Por otra parte creó que comí en exceso hoy, más que otros días. No es que tuviese un hambre de perros, no. Sino que más bien tenía mucho antojo. Platicamos un rato sobre un dueto yo tenía en puerta con Paramore, una muy buena banda. En realidad, el tiempo se nos fue rapidísimo. Ya era la hora de salir rumbo a la dichosa clínica, así que subí rápido las escaleras hacia la habitación y me di una ducha en un tiempo record. Salí envuelta en una toalla color blanca, muy suave y me puse esto: http://www.polyvore.com/cgi/set?id=92651642&.locale=es. De verdad, me sentí extraña al notar el ligero e inconsciente cambio en mi vestimenta, no traía tacones ni nada muy formal o extravagante. Hoy era yo misma quien se reflejaba ante esas simples y sencillas prendas. Mi verdadera yo. Y es que de verdad era un acto de genuina crueldad contra mi propia persona el usar tacones últimamente, me eran tan incómodos y me cansaban mucho. Lo cual era raro en mi. Decidí no maquillarme y solo anudar mi cabello en una coleta desprolija.

Baje de nuevo al primer piso y Justin ya estaba esperándome. Noté que me miro de pies a cabeza y acto seguido mis mejillas comenzaron a tornarse color rojo. Me había sonrojado.

—Linda—me dedico una sonrisa—, hoy estas muy distinta—comentó mientras me rodeaba entre sus brazos.
—Lo sé, lindo—aseguré—, me siento distinta.
—No traes tacones ni ropa ajustada—me examino.
—Cierto.
—¿Por qué?—el sabía que yo era amante de los zapatos y los vestidos.
—No sé, últimamente me cansan mucho los tacones y siento que la ropa ajustada me ahorca—expliqué.
—Me gusta que vistas así—beso mi frente—, estas regresando a ser la __________(tu nombre) que conocí cuando yo tenía 16—y era cierto.
—Me siento bien así.
—Eso me alegra—me apretó delicadamente contra su cuerpo.
—Vamos, llegaremos tarde con el doctor—le recordé mientras apretaba mis labios contra los suyos en un tierno beso.
—Ya, vamos—sonrió divertido.

Salimos de casa y subimos al auto de Justin. El comenzó a manejar hacia la clínica, que quedaba como a 30 minutos.

—Sabes, quiero que nos casemos en Venecia—comentó Justin.
—Es un lugar lindo—objete—, a mi también me gustaría.
—Nuestra luna de miel será en el Polo Norte—reí ante su sonso comentario.
—Solo si quieres que nos congelemos—el sonrió.
—Esta bien—desecho su gran idea—, ¿qué te parece... La Riviera Maya?—propuso.
—¿México?—pregunté con cierta emoción. Era un lugar hermoso.
—Ajá... me gustaría probar de nuevo los tacos.
—Es un lugar hermoso, me encantaría—acepté—. Aunque debo decirte que no comeremos tacos si deseas ir al mar.
—Entonces... ¿nos moriremos de hambre?—preguntó fingiendo angustia, era un bobo.
—No lindo—reí—, sino que comeremos cosas más... ¿marinas?
—No quiero comer un delfín—el los ama.
—No creó que te dejen comerte a los delfines, en todo caso te meterán a la cárcel si lo haces.
—Amo a los delfines, nunca me comería uno— aseguró.
—Nunca digas nunca—le recordé.
—Sonsa.
—Lindo.
—Hey, se supone que aquí el único que alaga soy yo—se quejó.
—Yo soló dije la verdad, eres lindo Justin.
—Tú eres hermosa—me sonrojé un poco, lo sé.
—Gracias—sonreí con algo de vergüenza.

Seguimos platicando un rato más hasta que llegamos a la dichosa clínica. Ahí Justin aparco y me ayudo a bajar del auto. Siempre era tan atento, tan correcto. Simplemente en el mundo no existe mejor persona que el. 

Entramos a la clínica y nos dirigimos al modulo de información, donde una señora cuarentona nos atendió enseguida. 

—¿En que puedo ayudarlos, jovencitos?—nos pregunto amablemente con una sonrisa en su rostro.
—Buenos días. Buscamos al doctor Collins—le informo Justin.
—Claro, pasando el pasillo a la derecha—nos informo—. En un momento los atiende.
—Gracias—dijimos al unisono.

Caminamos por el amplio pasillo hasta llegar a una encrucijada y dimos vuelta a la derecha. Entramos a una elegante sala de estar, la decoración era minimalista, contaba con la iluminación de unas lamparas modernas muy lindas. Nos dirigimos a tomar asiento en uno de los sofás negros de piel que habían ahí. Justin me miró y sonrió ampliamente.

—Estoy nervioso—comentó el.
—Yo igual—aseguré—, pero no debes preocuparte, todo va a estar bien.
—Eso intento, bebé—me abrazo por los hombros—. Pero me cuesta no sentir esto.
—Te amo—dije mientras con mis brazos rodeaba su cintura.
—Te amo, _________(tu nombre)—sentí sus suaves labios besar mi frente.

En ese preciso instante, el doctor salio de su consultorio, mientras se despedía de una pareja que estaban por ser padres. La pansita de la mujer era ya muy notoria, lo más seguro era que pronto una pequeña e inocente criaturita vendría al mundo. Se notaban felices, contentos.

En ese preciso instante recapacite de golpe, fue como si me hubieran tirado un balde de agua helada en la cara. Una pregunta paseaba de un lado a otro por mi cabeza, como queriendo obtener respuesta lo antes posible. ¿Por qué tienes tanto miedo a "eso"? En verdad ahora, en este mismo instante, de un segundo a otro ese "miedo" me parecía absurdo en su totalidad. Si es que yo estaba embarazada no tendría porque preocuparme. A Justin le emocionaba la idea de ser papá y yo, si resultaba ser así, lo querría con todo mi corazón, lo amaría con todo mi ser y lo protegería con mi vida.

—Señorita _________(tu nombre), joven Bieber—nos llamo el doctor—, pasen por favor.
—Vomos—Justin tomo mi mano entre la suya. Juntos nos dirigimos al consultorio.

Entramos y el doctor cerró la puerta a sus espaldas. Nos saludo a ambos con una estrechada de manos. Era amable.

—Siéntense chicos—nos pidió.
—Gracias—de nuevo, lo dijimos al unisono.
—¿Cómo se siente, señorita ___________(tu nombre)?—me preguntó el doctor.
—Bien, aunque tengo algo de sueño—sonreí algo avergonzada.
—¿No durmió bien?—cuestionó mientras me miraba.
—Si, de hecho dormí demasiado—reí levemente junto con Justin.
—Eso me parece normal en lo que cabe—comentó—ayer la noté muy cansada.
—Y lo estaba.
—Bien—buscó algo en su cajón. Vaya a saber quien que cosa—. Te aremos unos estudios de sangre para asegurarnos de que no tienes nada grave y hacer un diagnostico, ¿esta bien?
—Si—sonreí de manera forzada. No me agradaban las agujas y menos ver llenarse esos tubitos transparentes con mi sangre.
—Respira amor—me susurró Justin al ver mi forzada sonrisa.
—Eso intento—dije igualmente en un susurro.

El doctor me llevo hasta una camilla y ahí me indico que me sentara. Saco un pequeño maletín y comenzó a buscar cosas en el. Saco una torunda con alcohol, una aguja y el tubito transparente. Tomo mi brazo e hizo un amarre algo apretado cerca de mi "conejo". Hizo que cerrara y abriera varias veces mi puño, mientras el buscaba mis venas en mi brazo. Presiono sus dedos suavemente sobre mi piel, solo para después con la pequeña torunda mojar mi brazo con el alcohol. 

Sentí como la aguja entraba perforando la suave y delicada membrana de piel. En verdad no me gustaba esto. Como una niña pequeña cerré los ojos hasta que el dijo "Eso fue todo". El doctor se fue con los estudios y regreso en menos de 10 minutos con un sobre blanco entre sus manos. 

Sentí mis nervios a flor de piel, mientra que la intriga me carcomía viva. A lo mejor deseaba que mis "predicciones" acerca de esto fueran reales. Tangibles.

Con la esquina de unas tijeras afiladas se ayudo para abrir el sobrecito color blanco. Observo durante un pequeño lapso de tiempo la hoja y luego nos miro. En su rostro se dibujo una pequeña pero sincera sonrisa.

—Chicos, les tengo una excelente noticia—nos comunico—. Felicidades, pronto serán padres.
—¿Habla enserió?—preguntó Justin con emoción, solo para después dedicarme la sonrisa más hermosa del mundo, la más alegre y genuina. Sus ojos estaban brillantes y felices.
—Si, muy enserió—sonrió el medico, mientras soltaba una carcajada.
—Seré... mamá—susurré en shock. 
—La mejor del mundo, mi vida—sentí como Justin me apretaba dulcemente entre sus brazos. 

Recargue mi cabeza en su pecho mientra lo rodeaba con mis brazos. Sentí como las lagrimas de felicidad comenzaban a caer desde la comisura de mis ojos. Simplemente sentía tanta emoción, ¡Estaba embarazada! Sonreí de forma sincera, todo era tan lindo, tan perfecto. Me sentía tan feliz, estaba tan emocionada.

Justin alzó mi mentón y me miro durante unos pequeños instantes a los ojos, solo para después fundir nuestros labios en un tierno y delicado beso.


...Horas después...


Hace unas cuantas horas habíamos salido de la clínica con la noticia de que llevaba a mi bebé dentro mío. Me sentía tan feliz, tan contenta. 

Justin había salido hacía el estudio a regañadientes. Pero no sin antes avisarme que saldríamos por la noche a celebrar la gran noticia. Me dijo que me tenía una sorpresa especial, mientras presionaba sus labios contra los míos. Solo para después despedirse con un tierno y dulce "los amo", que claramente iban dirigidos a nuestro bebé y a mi.

Me di una ducha larga y relajante en la tina de espuma. Solo después salí envuelta en una toalla y me cambié por algo cómodo. Me puse unos shorts azules y una blusa de tirantes.

Estaba a punto de salir de la habitación, cuando me detuve involuntariamente frente al espejo. Acto seguido levante levemente mi blusa y toque mi estomago con ternura, como acariciándolo. En realidad no se notaba nada, solo llevaba menos de dos semanas con el embarazo.

—Mi universo nunca será el mismo. Me alegra que hayas venido—le susurré dulcemente a mi pansita, mientras la acariciaba con sumo cuidado. 

Y ahora no se notaba nada, simplemente nadie podría sospechar nada porque... no había nada de que sospechar ahora. Pronto mi bebé comenzaría a crecer dentro mío, sería entonces cuando el mundo enteró hablaría. En verdad me importaba poco que fuese lo que fuese que comentarán. Aunque lo unico que me inquietaba era la reacción de las beliebers y mis fans...


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