viernes, 2 de agosto de 2013

CAPITULO 55º :"RECUERDOS"



—Bien, hablemos—me pidió el.

—¿Que quieres que diga?—soné razonablemente fuerte.
—Dime que aún me amas, que todo volverá a ser como antes—me pidió. En sus ojos había una gran tristeza.
—Justin...—susurre—claro que te amo, nunca lo dudes—ahora lo amo mucho más que antes.
—¿Segura?—odiaba que el dudara de mi.
—Si, te amo demasiado Justin—el sonrió levemente, pero la alegría que dejaba ver su sonrisa no subió a sus ojos.


No pregunto o pidió permiso alguno, solo se abalanzo sobre mi y se apodero de mis labios, no me resistí. El me besó, lo besé. Pude sentir la magia, el calor, el sentimiento y la seguridad que antes me producían sus labios aún con más fuerza. Era nuestro primer beso después de tanto tiempo.

—Te amo—le recordé con una sonrisa sincera.
—Igual te amo—sonrió igual.
—Oye, tengo hambre, ¿vamos a comer antes de irnos?—propuse yo, aún con mi gran sonrisa.
—Tengo ganas de comer en McDonld's—comentó—¿Vamos?—sonrió como niño pequeño.
—Vamos—acepte.

McDonal's quedaba cerca, manejo unos 15 minutos hasta que llegamos, aparco en el estacionamiento y salimos del auto. Entramos y nos sentamos en un mesa algo aparada, pedimos nuestras hamburguesas y dos refrescos.

—Sabes Justin, soy tan feliz a tu lado—no se, me dio por decirlo.
—Eres tan tierna y linda, por eso me enamore de ti—sentí como la sangre subía a mi rostro, me estaba sonrojando.
—No puedo entender como fue que te odiaba, antes— confesé.—Estaba tan equivocada.
—Eso ya no importa—aseguro Justin.
—Oye, ¿recuerdas cuando nos conocimos?—le pregunte.
—Claro que si, Christian se enojo porque te hable— recordó el.— Desde entonces, creo que dejamos de ser los "buenos amigos" que eramos.
—Si, fue mi culpa.—ese día fue muy incomodo.—Otra ocasión que recuerdo muy bien fue cuando ustedes me enseñaron a practicar stakeboard—recuerdo que ese día el me sostuvo para que no azotara en el suelo.
—Si, todos estábamos muy pendientes de ti—le dio un sorbo a su refresco.
—Aún me acuerdo de cuando me confesaste que te gustaba—sonreí tímidamente.
—Estaba muy nervioso—confeso—. Además, eras novia de Christian, eso lo hacia peor—si, aunque en ese entonces ya estábamos a punto de romper. Chris era muy celoso.
—No puedo creer que te conozco desde que tengo 15 años—y ahora tengo 17.

—No es mucho...—me iba a contradecir.

Terminamos de comer en McDonald's, estuvimos recordando cada cosa que habíamos vivido desde que lo conocí en Atlanta, eran muchos recuerdos, recuerdos que no se desvanecen ni con el tiempo. Después Justin manejo hasta el aeropuerto de Canadá, compramos 2 boletos de primera clase y subimos al primer avión. Nos acomodamos en nuestros respectivos asientos, yo me acurruque en el pecho de Justin, estaba cansada, habían sudo muchos viajes exhaustivos

Hoy día, ya no se que es mejor, no se si es bueno o es malo estar con Justin. En realidad, se que todo seria mejor si entre nosotros no hubieran tantos malentendidos. Lo que yo menos quiero es volver a sufrir, no lo soportaría más. Mi corazón esta en una cuerda floja. Aunque yo no lo quisiera ver así...mi mundo entero, mi felicidad, un futuro, todo depende de Justin. Ahora lo único que me pregunto es cuanto va a durar mi felicidad. Pensar en eso me causa un gran dolor en mi pecho, pero si no contemplo esa posibilidad, cuando el se aparte de mi lado, me derrumbare y nada podrá sacarme de nuevo a la superficie.

El vuelo duro más de lo que yo tenia previsto. Creo que me dormí. Solo recuerdo que escuche la voz de Justin, que me susurraba al oído "Despierta, amor. Ya llegamos". Me talle los ojos, esperando ver con más claridad.


Bajamos del avión y a Justin ya lo esperaba Kenny. Yo, tenia la esperanza de visualizar en alguna parte a Taylor, mi guardaespaldas, pero no lo vi por ningún lado. Un hombre alto, de ojos claros y piel blanca, se acerco a mi.

 —Señorita ________(tu nombre)—me hablo el hombre.
—¿Si?—Justin regreso a donde yo estaba.
—Soy John, su nuevo guardaespaldas—se presentó amablemente.
—Oh...—¿y Taylor?—Un gusto—sonreí levemente.
—Bueno, pues estoy a su disposición, usted dígame a donde la llevo—me ofreció.
—Dame un segundo—le pedí.

En realidad, primero quería poder darme una ducha y cambiarme, así que iríamos a un hotel primero y luego al estudio.

—Justin, voy al hotel y luego...¿te veo en el estudio?—pregunte.
—¿No iras a casa de tus padres?—me miro confundido.
—No, están de viaje y Jeremy fue con ellos—así que no había nadie en casa.
—Puedes quedarte en mi casa, amor—sugirió mi novio.
—Oh...—sin duda, estaba indecisa.
—Como tu te sientas más cómoda—se apresuro a decir.
—Ok, me quedare en tu casa—acepte.
—Bueno, pues entonces...vamos—me beso tiernamente en la mejilla—. Oye, voy con Kenny—me aviso.
—Si, ve con el.

Me acerque a John,quien estaba ahí parado, observando a las personas que pasaban a mi alrededor. Supongo que solo era una medida de seguridad que el tomaba. Sin embargo, nadie parecía sospechoso, al contrario, para ser Los Ángeles estaba muy tranquila la cosa.

—Oye, John—le hable y después sonreí.
—Diga señorita __________(tu nombre)—siempre tan respetuoso, era muy diferente a Taylor.
—Una cosa antes...solo dime ________(tu nombre). Así me siento más cómoda—le explique con amabilidad—. Bueno, iré a casa de Bieber y luego al estudio. Así que puedes tomar tu día libre—le explique.
—¿Segura que no me necesitara?—pregunto con recelo.
—Esto segura, descuida.—volví a sonreír—. En tal caso, si te llego a necesitar...te llamare, lo prometo—se relajo un poco.
—Esta bien _________(tu nombre)—me llamo solo por mi nombre, así esta mejor.
—Vale, nos vemos luego—me despedí.

John se fue. Al parecer Justin también le había dado el día a Kenny, ya que no nos acompaño.

Justin manejo, cruzamos casi toda la ciudad hasta llegar a su casa, que estaba en Beberly Hills. Aparco en la cochera y ambos bajamos del auto. Yo era la única que llevaba maletas, así que el me ayudo a bajarla de la monumental Hummer negra.

—¿Segura que no te quedaras sin ropa?—pregunto sarcásticamente, Justin.
—No, apenas si traje lo necesario—reí ante su expresión.
—Exageras, cariño—comento.

Entramos a su enorme mansión. Debo admitir que era muy bella y gigantesca. Sin duda alguna, podría perderme dentro de ella y jamas me encontrarían.Era así:


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